Libro: Karadima El señor de los Infiernos
Autora: María Olivia Mönckeberg
Páginas: 556
Precio: $14990
Quienes tengan pensado leer este libro en los próximos días, les aconsejo primero ver el Reportaje que fue emitido por Informe Especial de TVN el 26 de Abril del 2010 y el Programa “Tolerancia Cero” el 20 de Marzo de 2011, donde fue invitado James Hamilton, el médico que lideró las denuncias en contra del Ex Párroco de El Bosque, Fernando Karadima. En dichos programas se realizaron impactantes declaraciones en contra de Karadima, así como también sobre el ex Arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz y varios otros.
En el libro se hace alusión a estos 2 programas en varios momentos, por lo que conocer el contenido de ellos, nos facilitará la lectura.
Tal y como lo cuenta la misma escritora, el libro nació a raíz de un mail que recibió de parte de James Hamilton, luego de muchos años sin haberlo visto; ella lo conoció de bebé, por tener amistad con sus padres. Tiempo después se reunieron para conversar y fue en aquel momento, que él le confesó que “había sido abusado”. María Olivia, contó luego, que en toda su vida periodística no había oído algo tan impactante, tanto así que no tuvo tiempo para reaccionar y hacerle algunas preguntas. Tarea que completaría en las siguientes reuniones que tuvo con el médico.
En estas hojas conoceremos el trabajo que se realizaba en la Parroquia del Sagrado Corazón de El Bosque, que tenía como “Santo” a Fernando Karadima. Este sacerdote quien entregaba distintas funciones a sus jóvenes seguidores: los que salían a reuniones con él, los que tomaban el té, los que se quedaban a comer, los que entraban a la casa de su mamá, los que entraban a su pieza, los que le hacían la cama, los que le daban remedios, los que lo acompañaban hasta que se dormía, los que llegaban al día siguiente muy temprano y empezar todo de nuevo. En cuanto a las charlas y las misas, era obligatorio que se le nombrara y se le agradeciera por todo lo que estaba haciendo, sino el escándalo que armaba era de proporciones.
Según contaba el mismo cura, él era el único pitoniso, ya que tenía una capacidad profética para “determinar quien tenía vocación y quién no”.
Todos ellos formaron parte de la “Agrupación de Jóvenes” pertenecientes a la Parroquia de El Bosque. A través de esta agrupación, Karadima siempre se vio rodeado de jóvenes y así pudo llevar a cabo sus abusos. Increíble que muchos de ellos los hacía a vista y paciencia de otros jóvenes y curas, quienes reaccionaban con risitas incómodas, menos él, quien reía haciéndose el gracioso.
Era tal el manejo y celo por “sus jóvenes”, que Karadima, les prohibía tener contacto con “externos”, refiriéndose a chicos de otras iglesias. El padre decidía con quién se podían juntar, con quién hablar, qué hablar, qué vestir y hasta ¡¡¡cómo cortarse el pelo!!!
Muchos de estos externos, apodaban a los jóvenes de El Bosque ,como los CONAF (Corporación Nacional Forestal) en alusión a la Parroquia de la cual eran miembros.
El sacerdote en repetidas ocasiones era invitado a almorzar o cenar a casa de sus feligreses, en agradecimiento por el trabajo que hacía en su Parroquia y también por ser el padre o director espiritual (cuidador del alma) y confesor de tantos jóvenes que participaban allí.
Karadima en muchas de sus prédicas y conversaciones, siempre vinculaba su vocación al Padre Hurtado, el segundo santo de la Iglesia Chilena, con quien dice haber tenido una estrecha relación, esto le servía de gancho para presentarse ante los jóvenes que llegaban a buscar orientación.
Tanto dentro como fuera de la Parroquia, los jóvenes vivían en un estado de miedo latente, todos estaban atentos a las acciones de los demás, a lo que se decía, con quién se hablaba, etc. Todo se debía hacer como Karadima había ordenado, si pillaban a alguien hablando con un “enemigo”, era seguro que lo acusaban de “tener al demonio dentro” y todo el grupo le hacía la “Ley del Hielo”, incluyendo al mismo sacerdote. Esa fue su frase típica para mantenerlos bajo su mando. Karadima llegó a establecer un coa en esa especie de secta, donde mandaba a retar, para infundir miedo y respeto.
Mientras más poder obtenía Karadima, más se preocupó de armar su red de protección, por lo que se sospecha que las primeras acusaciones en contra de él, nunca llegaron a manos del cardenal.
A medida que avanzamos, conoceremos en detalle los abusos que vivieron cada uno de los 4 denunciantes:
- Juan Carlos Cruz Chellew
- James Hamilton Sánchez
- José Andrés Murillo,
- Fernando Battle Lathrop
Las 4 víctimas nos han conmovido a muchos, al saber que enfrentaron a grandes poderes y han estado pagando un costo personal, profesional y sicológico enorme. Eso es justamente, lo que les ha dado una gigantesca credibilidad. Duele saber que estos hombres han vivido años creyendo que fueron los culpables de todo lo que les estaba sucediendo.
James Hamilton es sin duda el que más peso en cuanto a entrevistas tiene, un hombre brutalmente honesto, que dejó sorprendido a todo un país con su relato en Informe Especial y que pronto nos volvería a sorprender en Tolerancia Cero, ya que dentro de la TV uno está acostumbrado a la misma basura de siempre, pero lo que él hizo fue simplemente contar la verdad. Reconoció frente a miles de personas, que fue abusado por un hombre en quien confiaba, al que adoraba como un padre, pero este “padre” sólo adoraba tener el control total. Fue tanta su franqueza que hasta escandalizó a Juan Carlos Eichholz, quien en ningún momento trató de disimular su molestia ante lo que estaba escuchando, llegando a decirle a James que “estaban en televisión”. El panelista mostró una estrechez de criterio y muy poca inteligencia. Insisto que debería haber guardado silencio, habría salido más airoso y, si no quiere tomar conciencia de lo que realmente está sucediendo en la Iglesia, asunto de él.
Tenemos que recordar que callar los abusos es muy terrible, algo que durará toda la vida. Los abusados pierden la alegría de vivir, la capacidad de amar y ser amado, de comprometerse, ya que no confían en nada ni en nadie. ¿Cuántas vidas se podrían haber salvado, si la Iglesia hiciera las cosas correctamente?
No me queda más que agradecer a James Hamilton y a los otros 3 hombres que se atrevieron a denunciar estos abusos para proteger a sus hijos y a todos los demás hijos que pueden haber vivido y/o están viviendo una situación similar. Ya que lamentablemente, cuando ellos necesitaron ser ayudados, nadie hizo nada.
María Olivia Mönckeber, es una excelente periodista y escritora. Reconozco que éste ha sido uno de los libros más difíciles que he leído, ya que, en algunos momentos tuve que detener la lectura para poder ir asimilando lo que iba leyendo. Es un libro fuerte, crudo, impactante y honesto. Sin duda dará que hablar por mucho tiempo.
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